martes, 20 de marzo de 2012

Capítulo III - Bagarto de Creta

Siglo III AC - Sólo se sabe de él que tenía una notable predilección por las mujeres no muy agraciadas. Nació en Nefasta cerca de Nemíades pero pasó su juventud en una aldea de Creta donde las mujeres feas eran abundantes.

El éxito que tuvo con todas ellas fue relatado en varios cánticos de la época un tanto sarcásticos y burlones, si hay que ser justos. Las mofas de los demás aldeanos no amilanaron el espíritu de Bagarto quien, por cierto, tampoco era para nada lindo pero tenía un manejo de las palabras que resultaba embriagador.

He aquí una de sus más famosas composiciones dedicada a quien fuera su primera novia.

Tu belleza sin par

Fue mucha mi cautela
ante una visión tan pura,
pasé mil noches en vela
a punto de perder la cordura

Pedí consejo a los sabios
para abrir, de su prisión, las rejas
y acerqué mis trémulos labios
a la orilla de su única oreja

Entre susurros confesé mi amor
cuando de su alma se abrió la puerta
y no sentí ningún temor
al comprobar que era tuerta

Su mirada singular
me otorgó la esperanza eterna
ya no se pudo negar
y acaricié su solitaria pierna

Por temor a que la pasión me pierda
confesé todo cuanto sentía
tomando su mano izquierda
porque derecha no tenía

Todo límite era en vano
cuando yo me entretenía
explorando con mis manos
su incompleta anatomía

Pero el amor es un reto
cuando el frío temor asedia,
yo la quería por completo
pero ella me quería a medias

Sin entender la razón
la vi desaparecer un día
cuando me entregó su corazón
ya que uno solo tenía.

NOTA: Dejamos instalada la idea de que el amor ha presentado los mismos interrogantes, misterios y situaciones particulares desde siempre.
El lector atento podrá encontrar cierta similitud con la pegadiza canción que sonaba en el Club del Clan "Yo no quiero media novia" popularizada por el célebre pensador autodidacta Ramón Ortega.

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